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.A la sombra.

jueves, enero 19, 2012

Su hombro caído. Y caído su hombro, caído su cuerpo. Todo él.
Tendido bajo el árbol que mitigaba su fatiga, la pesadumbre de su cuerpo, 
de su alma.

Yacía con sus lamentos a flor de piel, a la espera de alguien 
que la recompusiera... Sí, como a una muñeca de porcelana 
que se ha olvidado y en el olvido roto en mil pedazos.

Y, como una muñeca, no quería pensar, temía hacerlo. 
Permanecía inmóvil, casi sin siquiera pestañear, sin siquiera respirar.

El darse cuenta de su real existencia, de los latidos que seguía dando 
su corazón, de lo difícil que es no pensar aunque se obligue a hacerlo, 
la destrozaba aún más y hacía que, con los ojos fijos en un punto lejano, comenzara a soltar las lágrimas de sus pensamientos y, sobre todo, 
de aquella angustia que no podía controlar.



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.Amar. Temer. Partir.

jueves, octubre 27, 2011

Dijo, dijimos, dije. Entró, se sentó, transpiraba. Miró, miré, me aparté. Esperó.

Dijo, dijimos, dije. Anhelaba amar, anhelaba avanzar. Se paró, golpeó,
se lastimó. Suspiró, se sentó.

Dijo, dijimos, dije. Temblaba. Anhelaba entender.

Dijo, dijimos, dije. Esperé, procuré, callé. Nos besamos.

Dijo, dijimos, dije. Se incorporó, susurró, calló.

Dije, dije, dije. Calló. Se marchó.

Había dicho, habíamos dicho, había terminado. Se rompió, se derrumbó, acabó.



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.Un deseo.

viernes, febrero 26, 2010

Dejame que vea tus manos, que conozca tu presente.
Dejame escuchar un tímido piropo que pretendía pasar desapercibido.
Que una brisa fresca sea la excusa para un abrazo tuyo.

Quiero que seas opaco.
Poder entrar en esos pensamientos que nadie llegó
y aún así, quede algo para mañana.

Quiero conocer tu sonrisa, tu risa, tu talento...
Saber a qué saben tus besos sorpresivos, tus palabras en prosas, tus silencios lejanos.
Quiero soñarte y tenerte al despertar.



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.Sólo si querés.

domingo, junio 21, 2009

Cuando entré, ya estaba ahí. Rompía las puertas y agrandaba el agujero del techo –resultado de la fuerte lluvia del año pasado–.
Su aparición fue repentina. Quizás producto de mi imaginación o de una simple cuestión del destino que lo dejó libre de algún circo, y lo obligo a vagar por las calles hasta sentirse atraído por el lila de mi cuarto.
El punto era que yo lo tenía en mi habitación. Y no sabía cómo deshacerme de él.

Me resultaba ciertamente simpático, pero sus patas aplastaban todo aquel adorno, zapato o celular que encontraba a su paso… y eso no causaba simpatía. No había cosa que le diera para comer que suplantara sus ganas de saborear toda mi ropa y hacerla a un lado, haciendo un desastre aún mayor de mi guarida.

Fue justo cuando estaba jugueteando con mi fiaca cuando me decidí y le propuse un trato. Sin decir más, estrechamos mano y trompa.
Él se dejaría pintar cual pared de mi cuarto y se quedaría inmóvil durante el día. Yo lo dejaría vagar libremente por mis pensamientos nocturnos y hacer de mi vida un show interminable, entre payasos que me saludan por las calles, malabaristas de traje y corbata y elefantes que sólo buscan una amiga.



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.Una Noche Sin Luna.

lunes, abril 06, 2009


No necesitaron una cena a la luz de las velas, ni un buen vino. No necesitaron bailar aquella canción que sonaba tan bien, sólo escucharla en silencio. No necesitaron que fuera más tarde o más temprano, conocerse de toda la vida o sólo desde hace un mes. No necesitaron afrodisiaco alguno, ni siquiera un colchón.

Bastó con ver aquel cielo inmenso de nubes pasajeras. Con una caricia a través de sus pechos y la sombra de aquel árbol que se reflejaba sobre ellos. Bastó con estar en el mismo lugar, a la misma hora, y no pensar en el después. Bastó con ser sinceros y desearse el uno al otro.

Los globos de helio que habían colgado de esas T de hierro que no tenían otra función lógica que amarrarlos para que no se volaran, comenzaron a despegar la casa de la tierra y llevarla cada vez más alto, para que las estrellas mironas pudieran observar todo de cerca.

Aquel que creía sólo en lo que veía, ni aún así creyó real lo que pasaba a través de su ventilla mientras el tren hacía uno de sus viajes nocturnos. Viaje que no los interrumpiría por más ruido que hiciera sobre las vías… Porque ellos estaban sumergidos en su sueño. Bien despiertos.



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.Ciclo.

miércoles, noviembre 05, 2008

Segundos atrás Migue estaba soñando con él, en una India a la vuelta de la esquina, un cielo celeste totalmente despejado y una anciana que le sonreía desde el otro lado de la calle. Pero el teléfono lo despertó con una realidad que se asemejaba a su sueño, simplemente en el protagonista de la historia. La reunión de Alberto en Córdoba se había extendido inútilmente tres horas con preguntas redundantes y él lo único que ansiaba era llegar a su casa lo más rápido posible.

Migue sólo pudo retener que el cuerpo de Alberto se encontraba en un hospital de Rosario y que debía ir a reconocerlo. No necesitó mayor información para vestirse con lo primero que encontró e ir de inmediato a Retiro, para estar una hora más tarde subiendo al primer micro que consiguió, sin siquiera haberle avisado a su madre que quizás no la vería al otro día para almorzar.

El viaje fue al mismísimo infierno de Migue. Lo que quedaba del auto de Alberto aún se encontraba a un costado de la ruta, junto al camión que lo había envestido. Él lo vio desde la ventana, pero aún así mantuvo una mínima esperanza... hasta que la sabana que cubría el cuerpo le dejó ver los ojitos cerrados de su amado, y la profunda paz en la que ya se encontraba.

Rosario lo despidió a las 10am. El micro se encontraba vacío y calmo. El sol de primavera se colaba por la ventana tratando sin éxito, de calentar el cuerpo de Migue.

Aquel viento frío que había comenzado en su nuca, se extendió por todo el cuerpo. Una lágrima recorrió su mejilla izquierda y fue la última que soltó. Sus piernas se paralizaron y fueron seguidas por sus manos. Él simplemente cerró los ojos y volvió a su sueño. Ya no podía hacer nada. Sólo morir de tristeza.



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Esta es la muerte de mi personaje,
el que creé durante todo el año y ahora me tocó matarlo aunque realmente no quería...
Espero que aunque no entiendan de donde viene todo esto les guste
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.EnSueños...

jueves, octubre 02, 2008

Aquel cielo azul era verde, como pocos. Vos estabas tirado en el pasto que no era verde, sino azul como ninguno. Yo estaba sobre el árbol que era hamaca.

Me preguntaste que te dije y te dije: “no te dije, pero te lo digo…” y solté un sinfín de palabras sin sentido, porque total, no me estabas escuchando.

Te lo dije, “Quiero que no dejes de soñarme…y si algún día lo dejás de hacer, quiero que me digas buenas noches y no vuelvas nunca. No soportaría las palabras que sobrevienen a una despedida como esa”.

Vos dijiste: “volvamos a casa…” y fue ahí cuando las nubes se volvieron rojas y comenzó a llover syrah.

Me tiré a tu lado y te dije “¿qué me dijiste?”. Vos empezaste a reír y a decir cosas que no pude escuchar… La lluvia era más fuerte y me perdí entre tus ojos oscuros y chiquitos.



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