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.En su lugar.

jueves, noviembre 22, 2012

Y se dio cuenta que todo pasa por algún motivo.
Ella, ante la situación, se refugiaba en él, en sus palabras, en sus caricias
y gestos que antes evitaba, que aceptaba sin darles importancia.

Hoy es otra mujer la que recibe su amor..., con lo feo que suena decirlo así, pero con lo lindo que debe ser.
Quien sigue sus caprichos sin cuestionarlo como lo hacía ella.
Quien realmente se abre ante él, y puede tenerlo plenamente.

Se dio cuenta que por algo la vida da las vueltas que da,
y que si no lo aprende hoy, jamás podrá.
Y que los golpes de la vida golpearán más y más fuerte,
antes de que aprenda a amar.



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.By your side.

lunes, septiembre 17, 2012

A veces, sin buscarlo, sin pensarlo, me encuentro con tu recuerdo.
Siento eso que me hacías sentir.

Me adentro en tus mambos, esos poquitos que pude conocer.
Cierro los ojos y veo tu rostro.
Siento el roce de tus manos, lo ásperas que se sentían.

A veces, me encuentro entre el pasado y la tristeza,
redescubriendo cosas que había dejado pasar.

De eso, ya me acostumbré.
Pero me pregunto si vos te acostumbraste a estar sin mí.



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.De arco y arpa.

lunes, febrero 13, 2012

Entendió que su nombre la había buscado y que debía ser ese y no otro.

Fuerte, para enfrentar los malos ratos, lo que ocurriría cuando llegase a este mundo, lo que el destino y la familia le esperaba.

Fuerte, para pararse frente al mundo sin miedos, sin resentimiento hacia los que no supieran hacer las cosas -quizás- mejor.

Fuerte, muy fuerte. Y dulce. Para ser la unión, para formar una sola familia.

Dulce, para que su risa sea siempre una tierna melodía que despierte calma a su alrededor.



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.De Oído.

domingo, julio 24, 2011

Ella comenzó a contar una historia sin mucha anestesia. 
Yo la escuchaba atentamente, pensando que lo que le ocurría
hace unos años, me podía estar ocurriendo a mí, con la misma edad
que ella tenía para ese entonces.


Los viernes eran Negros, ella se arrastraba por el piso buscando algo 
que la calmara, que aliviara ese dolor físico y mental, de no poder más, 
de querer que todo termine. 
No comer, no por trastornos alimenticios, no por cuestiones sociales y completamente absurdas e idiotas, sino por no poder. 


Qué mínimos que pueden ser nuestros problemas, nosotros mismos, 
al lado de alguien que siente tanto, que vive tanto por no morir.


Nos cruzamos en la vida , como en ese momento se cruzaban nuestras miradas mientras que ella contaba un relato que bordeaba lo ficcional o, 
más bien, lo dramático.

Un café quedó a la espera, con muchas vivencias que contar, risas y, probablemente, algún llanto. 
Hoy, por suerte, tenemos tiempo para esperarlo.

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